

El 22 de septiembre está dedicado a los mimos, porque ese día se honra la comunicación sin palabras y se recuerda a Marcel Marceau, fallecido un 22 de septiembre de 2007. Desde entonces, por impulso del mimo francés Jean Bernard Laclotte, la fecha invita a mirar —y a sentir— historias contadas con puro cuerpo y silencio. Quédate, porque más adelante descubrirás la diferencia entre pantomima antigua y mimo moderno… y un dato clave sobre cómo “aparecen” objetos invisibles en escena.
El 22 de septiembre. Se eligió esta fecha para conmemorar el fallecimiento de Marcel Marceau, figura que popularizó el arte del mimo en todo el mundo.

Conmemoración de Marcel Marceau: su legado demostró que un gesto puede decir más que mil parlamentos.
Reconocimiento al arte del mimo: se celebra la habilidad, destreza y creatividad de quienes cuentan historias con su cuerpo.
Se conmemora cada 22 de septiembre en honor a Marcel Marceau a partir de la iniciativa de Jean Bernard Laclotte.

Los mimos son actores que no usan palabras: narran con movimientos, gestos y expresión corporal. Su raíz se remonta a la Antigua Grecia, con obras realistas y satíricas que luego se expandieron a Sicilia, Roma y Alejandría.
Con el tiempo, el arte sobrevivió gracias a compañías ambulantes medievales y resurgió con la Commedia dell’Arte (siglos XVI–XIX). En la modernidad, lo impulsaron maestros como Jean-Gaspard Deburau, Jacques Copeau, Étienne Decroux, Jacques Lecoq y, por supuesto, Marcel Marceau. Cada uno sumó piezas nuevas a este “lenguaje de silencios”.

Marcel Marceau (Estrasburgo, 1923 – 2007) es el mimo más célebre. De origen judío, vivió de cerca el horror de la II Guerra Mundial: su familia huyó a Limoges; su padre fue deportado a Auschwitz; él y su hermano cambiaron el apellido a Marceau y se unieron a la Resistencia francesa y luego a las fuerzas de la Francia Libre.
Su admiración por Charles Chaplin encendió su vocación. Tras la guerra estudió arte dramático en la academia Charles Dullin, en el teatro Sarah Bernhardt de París.
En 1947 creó a Bip, un personaje inolvidable: suéter a rayas, pantalones negros anchos y sombrero con flor roja. Con Bip, Marceau mezclaba acrobacia, ballet e ilusionismo; cada gesto abría puertas a mundos completos.
Marcel Marceau falleció el 22 de septiembre de 2007. Sus restos reposan en el cementerio Père Lachaise de París.
El mimo nace como forma dramática popular en la Grecia antigua. Suele ser realista y satírico, con improvisación, imitación de animales y acrobacia. Figuró en Siracusa hacia el siglo V a. C. con Sofrón y Epicarmo, e influyó en la Comedia Griega Antigua. La popularidad creció en Grecia y Roma; más tarde, la Iglesia excomulgó a estas compañías en el siglo V d. C.
Con el tiempo, el término pantomima se asoció al arte mudo y, a menudo, se confundió con otras formas populares (Commedia dell’Arte, circo, music-hall). Pero el mimo fue definiendo su estética: un teatro del gesto que conserva la acción incluso sin palabra.
La mirada de Jean-Louis Barrault sobre el gesto
Barrault lamenta que nos enseñen a escribir y hablar, pero no a movernos con conciencia expresiva. Gracias al cine y la fotografía, hoy podemos conservar la realidad efímera del gesto. Para él, la pantomima es tan antigua como la humanidad y merece un lugar vivo en la educación del cuerpo.
Pantomima antigua: subraya la acción con gestos exagerados; es un arte mudo.
Mimo objetivo: crea objetos imaginarios con el cuerpo (por ejemplo, cargar un saco pesado) trabajando el contrapeso y la tensión muscular.
Autores antiguos como Homero, Quintiliano, Plutarco, Casiodoro, Platón y Aristóteles referencian el gesto como poesía muda.
En Roma, Livio Andrónico mezcló poesía, música y “saltación”. Cuando perdió la voz, un joven recitaba el poema mientras él mimaba: así cristalizó la pantomima como arte mudo.
Bajo el emperador Augusto, los mimos recibieron gran consideración; destacaron Pílades (trágico) y Batilo (cómico).
Tras altibajos (vulgarización, prohibiciones), el arte renació en el siglo XIX con Jean-Gaspard Deburau (el Pierrot moderno). El cine sonoro cambió el panorama, pero la huella pantomímica pervivió (por ejemplo, en Jacques Tati).
En el siglo XX, Étienne Decroux propuso el mimo estatuario y formó a figuras como Jean-Louis Barrault y Marcel Marceau.
La pantomima: arte de figuras y gestos sin palabras; su nombre viene del griego: “que todo imita”.

El inolvidable Charlot del cine mudo (Londres, 1889–1977). Genio del séptimo arte: su humor físico, ritmo y ternura demostraron que un bastón, un bombín y un Bigote pueden contar el mundo sin una frase.

Mimo y actor francés; referente de los innovadores teatrales. Su pensamiento sobre el gesto ayudó a revalorizar el lenguaje corporal como herramienta artística y pedagógica.

Creador de Bip, icono del siglo XX. Su técnica limpísima unió acrobacia, ballet y magia. Demostró que el silencio puede ser ensordecedor cuando la historia está viva en el cuerpo.

Actor, guionista y director estadounidense del cine mudo cómico (1895–1966). Su rostro impasible y precisión física lo convirtieron en un maestro de la acción pantomímica en la pantalla.

No nació “a la británica”. La pantomima moderna británica bebe de la Commedia dell’Arte italiana y de tradiciones romanas. En EE. UU., “pantomima” suele referirse al arte mudo de la mímica; el término viene de pantomimus (latín) y pantomimos (griego): “el que imita todo”.
Estuvo a punto de desaparecer. Hacia finales de los setenta, la pantomima atravesó crisis; más tarde resurgió con mejores guiones y nuevos talentos, recuperando su encanto popular.
Atrae grandes talentos. Combina canto, danza, verso, payasadas, soliloquio y participación del público. Ha convocado a nombres de peso en escena y dirección, confirmando su potencia escénica.
No es exclusiva del Reino Unido. También existe en países como Nueva Zelanda, Canadá, Australia, Sudáfrica y Jamaica, donde se mezcla con tradiciones locales. Su fuerza está en adaptarse a cada comunidad.
Aunque no lo veas, hay muchas horas de ensayo detrás de un gesto perfecto.
Contrapeso: si “levantas” una maleta imaginaria, tu cuerpo resiste el peso como si fuera real.
Foco y ritmo: el público “sigue” lo que miras y cómo te mueves.
Economía del gesto: menos es más; un detalle nítido vale más que mil movimientos confusos.

Asiste a funciones callejeras o festivales locales.
Prueba ejercicios de mimo objetivo: “sujeta” una cuerda, “abre” una ventana, “empuja” una pared.
Observa cómo una mirada y una respiración cuentan una emoción.
Celebrar el 22 de septiembre Día Internacional del Mimo es recordar que el cuerpo habla. Marceau encendió una luz que hoy sigue viva gracias a mimos de todo el mundo y a un público que escucha con los ojos. La próxima vez que veas a un mimo “atrapado” en una caja invisible, sabrás que no es magia… es técnica, historia y poesía en movimiento.
Actores que cuentan historias sin palabras usando gestos y movimiento. (Definición desarrollada arriba.)
El mimo más famoso del mundo, creador de Bip, con una trayectoria marcada por su resistencia en tiempos de guerra y su maestría escénica. (Perfil completo arriba.)
Desde la Grecia antigua hasta la modernidad, pasando por Roma, la Edad Media, la Commedia dell’Arte, el cine mudo y los aportes de Deburau, Decroux, Barrault y Marceau. (Resumen histórico arriba.)
Cada 22 de septiembre.
Para honrar a Marcel Marceau y reconocer el valor del lenguaje no verbal en el arte.
Formalmente desde el 2011, se celebra el 22 de septiembre en honor a Marcel Marceau quien falleció en 2007, nació de una iniciativa de Jean Bernard Laclotte quien fue discípulo de Marceau ahora actor, mimo, director teatral y profesor de expresión corporal.




