
Nintendo decidió hacer crecer la saga con una nueva aventura, sin embargo, distinto a lo ocurrido con Super Mario Bros que juego tras juego las mecánicas se mantenían igual pero se iban puliendo (al menos hasta lo visto en Super Mario Bros 64).
Shigeru Miyamoto concentraba su atención en Super Mario Bros 3 (juego lanzado en 1988), por lo cual para la segunda parte de Zelda fungiría como productor, decidiendo si algo se quedaba o no aunque se involucraba poco en el proceso creativo (aunque esto suena mal en un principio, fue bastante mejor en comparación a lo ocurrido con Super Mario Bros 2/The Lost Levels en el resto del mundo, ya que literalmente era una copia del primero pero con un incremento en la dificultad ridículo por no decir más).
Buscando entregar una experiencia completamente diferente los directores del proyecto, Tadashi Sugiyama y Yasuhisa Yamamura (ambos trabajarían en otros juegos de la franquicia con el pasar de los años) tomaron como base los calabozos y puzzles del primer juego, empero, la estética fue modificada radicalmente. Link volvería moverse libremente en el escenario, solo que en esta ocasión no podría interactuar directamente con los enemigos y demás personajes, ya que al encontrarse con ellos la jugabilidad cambiaría a un modo de scroll lateral, debiendo combatir o escapar del escenario en dicha forma.
Contando con elementos de los juegos de rol, el jugador debería aumentar el nivel de tres características para continuar avanzado (ataque, salud y vida), haciendo los combates más diversos y estratégicos. Otro agregado interesante sería la interacción con los NPCS (personajes no jugables), haciendo sentir al jugador que en realidad vive un reino en donde las personas desarrollan día con día sus actividades (a pesar de que los diálogos no son precisamente interesantes), cambiando el páramo desolado de la aventura del 86.
Tratándose de una secuela directa de la primera entrega se ubica en la cronología perteneciente a la línea del héroe derrotado en Ocarina of Time, Link ya con 16 años es mandado por Impa a cumplir la misión de despertar a la princesa Zelda, la cual llevaba muchos años sumida en un profundo sueño provocado por un poderoso hechicero. Vale la pena recalcar que esta princesa no es la misma del primer juego (la cual brilla por su ausencia en esta entrega), más bien es un antepasado de ella.
Se nos cuenta que tiempo atrás el rey de Hyrule contaba con las tres partes de la Trifuerza (poder, sabiduría y valor), su sabiduría le permitió darse cuenta de que el reino era propenso a desmoronarse por la ambición de adueñarse de dicho poder y que su heredero no parecía listo para hacerse cargo de esta tarea, le confirió a Zelda la parte del valor y está la escondió. Cuando el rey murió y el príncipe subió al poder, buscó incansablemente la pieza que le faltaba, descubriendo con la ayuda de un mago a su servicio que la pieza del valor había sido entregada a su hermana.
Inmediatamente interrogó a Zelda por la ubicación, no obstante, su hermana se negó provocando la furia del hechicero por lo cual le lanzó un hechizo para dejarla en un sueño permanente. A pesar de la ambición del ahora rey, este intentó detener al mago y aunque pudo darle muerte fue incapaz de detener o revertir la maldición que recayó en su hermana. Arrepentido por esto, resguardó a su hermana en un lugar secreto con la esperanza de que ella pudiera despertar en un futuro, imponiendo que todas las mujeres nacidas en la familia real deberían llamarse Zelda (algo que no tiene sentido del todo porque la princesa independientemente de la línea de tiempo en la que se encuentre o los juegos ubicados cronológicamente antes de las entregas del NES en su mayoría tienen el nombre de Zelda).
Link sale en búsqueda de los 6 cristales antiguos que le permitirían entrar al lugar en donde yacía escondida la Trifuerza del valor, al mismo tiempo que debía combatir a los sirvientes restantes de Ganon, los cuales buscaban derramar la sangre del héroe en las cenizas de su amo para traerlo a la vida nuevamente (a lo largo de la saga Ganon ha muerto en varias ocasiones pero siempre vuelve a la vida tarde que temprano). Al concretar dicha tarea, podría acceder al Gran Palacio, enfrentándose a Link Oscuro (un ser con las mismas habilidades del joven pero representando la parte malvada de este).

Tras un duro combate, Link vencería su doppelgänger (el cual volvería a hacer acto de presencia en otras entregas), accediendo a la pieza del valor. Ya con esta en su poder lograría sacar del sueño a Zelda al combinar el poder de las tres partes, recibiendo el agradecimiento de la princesa y dando por concluida la historia de este héroe.
Desde este juego se haría patente la dificultad que tendría Link para adueñarse de su respectiva parte de la Trifuerza a diferencia de Ganon y de la propia Zelda, ya que las piezas correspondientes al poder y la sabiduría respectivamente estarían con ellos como si se tratara de un tipo de herencia (algo que se confirmaría explícitamente con lo vivido en The Legend of Zelda Breath of the Wild del 2017). Si bien esto es un tipo de injusticia, el propio héroe ha demostrado ser capaz de hacerle frente a peligros sin la ayuda de un poder externo, demostrando que su propia voluntad y coraje le hacen ponerse al nivel de los Dioses (todas las princesas Zelda son una rencarnación de la Diosa Hylia, protectora de la Trifuerza desde la antigüedad).

A pesar de las notables diferencias a comparación del primer juego, la secuela en su momento obtuvo buenas ventas y las reseñas en su mayoría fueron positivas, dándole la oportunidad a la saga de saltar a la siguiente consola de Nintendo, la SNES (Super Nintendo Entertainment System). Actualmente es uno de los juegos más críticas de la franquicia ya que la esencia de la saga suele tomar como base lo visto tanto en la entrega de 1986 como en Ocarina of Time, ignorando gran parte de las mecánicas de la Aventura de Link.
Pese a todo es innegable admitir que el juego es muy importante para la historia de la compañía nipona, confirmando que la historia protagonizada por Link se hallaba casi al mismo nivel que los juegos del fontanero bigotón. En Yo no dije nada les agradecemos su atención en el especial de The Legend of Zelda y esperamos contar con ustedes cuando sea el momento de hablar de “A Link to the Past”.