Christopher Reeve

Adquirió fama mundial como actor al interpretar al "Hombre de acero" en las películas basadas en el popular personaje de cómics Superman y también es recordado por su personaje de Richard Collier en la película Somewhere in Time.

Tras debutar en Broadway en 1976, en la obra A Matter of Gravity junto a Katharine Hepburn, Reeve obtuvo el rol del villano Ben Harper en la novela For Love or Life y un papel menor en la cinta Gray Lady Down, en 1976. Se dedicó a trabajar en obras de Broadway que lo satisfacían como actor, pero no mucho económicamente, por lo que pensó en dejar la actuación y trabajar junto a su padre. Fue en ese momento cuando se enteró que buscaban un actor para interpretar a Superman.

Siendo un deportista, excelente nadador, aficionado al hockey sobre hielo y la equitación, piloto licenciado, gracias a su físico de 1,93 metros de estatura y una apariencia de chico lozano y bonachón cuyos rasgos se parecían asombrosamente al héroe del cómic, se enteró de la realización de esta película y decidió presentarse al casting. El director de la cinta quería un actor desconocido en la gran pantalla y parecido al personaje físicamente, vio a Chris y de inmediato obtuvo el papel de Clark Kent y el héroe, para la película Superman (1978), de Richard Donner, haciendo creíble la campaña para la publicidad que decía "Creerás que un hombre puede volar". Éxito total en taquilla y convertido en una estrella mundial, Christopher Reeve rodó otras tres secuelas de la saga: Superman II, en 1980, Superman III, en 1983, y Superman IV, en 1987, la menos exitosa de la serie.

El 27 de mayo de 1995, la vida del actor cambió para siempre. Durante un concurso de equitación con salto de obstáculos en Culpeper (Virginia), al intentar superar un obstáculo cayó de cabeza de su caballo, lo que le provocó la fractura de dos vértebras cervicales y le seccionó la médula espinal. Quedó sin poder respirar, perdiendo al mismo tiempo la movilidad total de su cuerpo, y desde entonces permaneció en una silla de ruedas, con respiración asistida. Tras ser sometido a una peligrosa operación, sólo pudo recuperar la movilidad de los dedos de su mano izquierda, que consiguió articular con mucho esfuerzo. Los médicos salvaron la vida de Reeve, pero anunciaron que la lesión era de carácter irreversible. Christopher pasó seis meses en el Instituto de Rehabilitación Kessler, en Nueva Jersey, mientras Dana transformó la casa para adecuarse a la nueva realidad familiar.

El actor no se ocultó de los medios, y gracias al apoyo y amor incondicional de su esposa, se sobrepuso y no dejó que su autoestima cayera. Siguió trabajando y continuó su labor como activista social, colaboró con entusiasmo desmesurado con asociaciones como la Unesco, para contribuir por causas similares a la suya. También asistía al Senado, a pesar de su estado, para intentar que este permitiera a los investigadores trabajar con células madre embrionarias para intentar conseguir el mayor deseo de Reeve, volver a caminar.

Buscó la ayuda de la APF (Fundación Estadounidense de Parálisis) y les prestó su nombre y financiación y finalmente lo convirtió en The Christopher Reeve Foundation, que luego pasaría a llamarse Christopher and Dana Reeve Foundation, organización caritativa dedicada al cultivo de células madre y a la ayuda a las personas que han quedado parapléjicas o tetrapléjicas como él, ya sea por causas naturales o en accidentes.

El deterioro de su organismo se fue agravando con el paso del tiempo, propiciando la aparición de escaras, atrofia muscular por falta de uso así como una mayor suceptibilidad a sufrir infecciones. Relacionado con esta última patología, en octubre de 2004 fue atendido por un problema de hipotensión causado por una sepsis. A consecuencia del tratamiento con antibiótico para la infección, Christopher sufre un ataque cardiaco el día 9 del mismo mes de octubre, entrando en coma sostenido y llevado al Hospital North Westchester de Mount Kisco (Nueva York). Cristopher Reeve fallecería dieciocho horas después, el 10 de octubre de 2004 a los 52 años de edad. Aunque su esposa Dana tuvo que alejarse de Christopher por compromisos profesionales pudo llegar a tiempo antes del fallecimiento. Según el doctor John McDonald, fue una reacción adversa al antibiótico lo que le provocó la muerte.

Se celebró un servicio conmemorativo en la Iglesia Unitaria de Westport (Connecticut), donde tanto Cristopher como su esposa habían asistido con regularidad.

Un año después de su muerte, su fundación creada en colaboración con la Universidad de California (EE. UU.) consiguió reparar lesiones medulares de ratones usando células madre provenientes del tejido nervioso de seres humanos. Al año siguiente, en 2006 se estrena Everyone's Hero, cuya codirección había corrido a cuenta de Christopher hasta su hospitalización y posterior fallecimiento.

 

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