Se publicó la primera edición de los cuentos de los hermanos Grimm.
Se publicó la primera edición de los cuentos de los hermanos Grimm.

 Los cuentos eran tan crudos en su versión original que tuvieron que ser suavizados para acabar convirtiéndose en los clásicos infantiles que hoy en día son. En el año 2005, fueron nombrados Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Los cuentos de los hermanos Grimm tienen, en contra de la creencia popular que los considera los clásicos de la literatura infantil por excelencia, una cara oscura, alejada de la ilusión y los finales felices.

Lo cierto es que, recopilados por Jacob y Wilhelm Grimm de la tradición oral de la ciudad alemana de Kassel y publicados por primera vez el 20 de diciembre de 1812, los originales cuentos de los hermanos Grimm nada tienen que ver con las descafeinadas historias que nos contaban para dormir cuando éramos niños. Nacieron en realidad como relatos descarnados, sin un ápice de sensibilidad, nada inocentes y con finales duros, sexo explícito, violencia y sadismo, orientados a ofrecer una lección de vida y reflejar la crueldad de la Edad Media.

En 1815 se publicó un segundo volumen de los cuentos de los hermanos Grimm, versión que fue ampliada en 1857 y en la que Jacob y Wilhelm Grimm rebajaron el tono y la brutalidad de sus relatos. Hoy en día, los manuscritos de estos cuentos son propiedad de la biblioteca de la Universidad de Kassel y desde el año 2005, convertidos en todo un referente de la literatura infantil, forman parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Los cuentos que no siempre fueron historias para niños

Blancanieves, Pulgarcito, Hansel y Gretel, la Cenicienta, la Bella Durmiente y tantos otros personajes de las aventuras con las que los niños comparten su infancia tuvieron su origen en la pluma de Jacob y Wilhelm Grimm, en los cuentos de los Hermanos Grimm, muy unidos también en el compromiso por el estudio y el rigor científico como profesores universitarios que eran en la Alemania romántica.

Esa dedicación voraz de los Hermanos Grimm hacia su cultura hizo que con un detallismo propio de los estudios etnográficos actuales recogiesen leyendas, cuentos y fábulas, respetando la sencillez y espontaneidad del discurso oral. Esos clásicos de hoy, esos cuentos de los Hermanos Grimm, que fueron recopilados y publicados entre 1812 y 1817, fueron también traducidos como Cuentos infantiles y del hogar. Son más de doscientas historias las que se reúnen en los cuentos de los Hermanos Grimm.

Con su intención de fundamentar la expresión auténtica del espíritu alemán, los Hermanos Grimm cayeron en la paradoja de que todo lo alemán que hay en sus cuentos es al fin una migaja de lo universal de esas historias que fueron versionadas en otros países. Y es ahí donde radica la mágica fortaleza de estos cuentos de los Hermanos Grimm, relatos populares que abren la imaginación por su falta de contexto, por su maniqueísmo, por su realismo fantástico, pero sobre todo porque pueden volver a contarse de memoria y transformarse.

Esa es la clave de unos textos, que en principio los Hermanos Grimm no publicaron para niños (luego los retocaron) -hay crudeza descarnada-, pero que asombran por su permeabilidad y ritmo, unos cuentos que, en muchos lugares, sus versiones escritas han desplazado casi por completo a las que seguían vivas en la tradición oral local.

Frente a estas críticas que tachaban de extremadamente duros los cuentos de los Hermanos Grimm, los escritores alemanes tuvieron que modificar, más bien suavizar, algunos de los aspectos incluidos en sus historias. Así, la madre de Hansel y Gretel pasó a ser una madrastra, porque el hecho de abandonar a los pequeños en el bosque no se acomodaba a la imagen maternal de la época, y las referencias sexuales explícitas fueron suprimidas en varios de los relatos de los cuentos de los Hermanos Grimm.

En la versión original de Blancanieves de los cuentos de los Hermanos Grimm, a la malvada madrastra se le obligaba a bailar con unas zapatillas de hierro ardiente al rojo vivo hasta caer muerta, un ejemplo de la crudeza que imperaba en los relatos y que fue condenada por maestros, padres de familia y figuras religiosas en la América del Norte de mediados del siglo XIX.

En el año 1812, los escritores publicaron el primer tomo de los cuentos de los Hermanos Grimm, que se vendió modestamente en Alemania y al que siguió en 1914 una segunda edición con una nueva recopilación de historias populares.

Después de la Segunda Guerra Mundial estuvo prohibida la venta de los cuentos de los Hermanos Grimm en la zona de ocupación inglesa hasta 1948, considerados por la población británica como una indiscutible prueba de la maldad de los alemanes. Hoy en día, los cuentos de los Hermanos Grimm son una gran referencia tanto en el teatro como en el cine, en la ópera, en la pintura, en la publicidad y en la moda, y, desde el año 2005 fueron incluidos en el Programa Memoria del Mundo de la Unesco los ejemplares manuscritos de los cuentos de los Hermanos Grimm, propiedad de la biblioteca de la Universidad de Kassel, el origen de la frase preferida de los niños «Érase una vez...».

Otras efemérides que se celebran el 20 de diciembre

Día Internacional de La Solidaridad Humana

 

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