

El domingo 03 de octubre de 1875 es una fecha que resuena en la historia artística y cultural de México. Aquel día, en Guadalajara, nació una figura que cambiaría el panorama artístico del país: Nace Gerardo Murillo, quien más tarde se haría famoso bajo el seudónimo Dr. Atl. Su vida, sus estudios y su legado son testimonios vivos de un México en constante evolución.
Nacido en el seno de una familia tradicional, Gerardo fue el primogénito de seis hermanos, hijo de Rosa Cornado y Eutiquio Murillo, un respetado farmacéutico de la localidad. Sin embargo, su destino iba a ser mucho más grande que el de seguir el negocio familiar.
El arte siempre estuvo presente en su vida. Inicialmente, estudió pintura en el taller de Felipe Castro. En 1896, se trasladó a la Escuela de Bellas Artes de la Ciudad de México. Gracias a su talento, en 1897, obtuvo una beca del gobierno que le permitió estudiar en Europa. Es aquí donde consigue su doctorado en Filosofía y Derecho por la Universidad de Roma, y se empapa de las imponentes imágenes del renacimiento italiano.
Tras su paso por la Exposición Universal de París en 1900 y su viaje por diversas naciones europeas, adoptó el seudónimo de 'Doctor Atl'. Pero, ¿sabías que "Atl" en náhuatl significa "agua"? Esta elección refleja no solo su amor por México sino también su fluidez y adaptabilidad en las artes.
Al regresar a México en 1903, no solo se dedicó a pintar. También impartió clases en la prestigiosa Academia de San Carlos. Grandes figuras como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros fueron sus alumnos. Además, fundó la Liga Internacional de Escritores y Artistas, y lanzó el periódico Action d'Art para difundir sus visiones artísticas y sociales.
Pero Dr. Atl no solo se quedó en el arte. Su pasión política lo llevó a la cárcel y posteriormente al exilio en Los Ángeles. A su retorno, se obsesionó con los volcanes mexicanos, siendo sus obras más icónicas las del Paricutín, y dejando un legado en vulcanología.
Más allá de su muerte en 1964, el legado de Dr. Atl es eterno. Su visión, reflejada en sus pinturas y escritos, como el proyecto de una ciudad cultural en un volcán, muestra un genio adelantado a su tiempo.
En cada trazo y en cada palabra, Gerardo Murillo, el Dr. Atl, sigue vivo. Su nacimiento no solo marcó un día en la historia, sino el inicio de una era artística en México.
Ahora dime, después de conocer su historia, ¿no te intriga descubrir más sobre sus obras?





