

Una de las grandes leyendas que envuelve a Emilio 'El Indio' Fernández Romo es su supuesta participación en la creación de la estatuilla del Oscar. Se dice que fue él quien posó desnudo para darle forma al prestigioso galardón, cuyo diseño inicial fue dibujado por el director artístico Cedric Gibbons en una servilleta de lino del hotel Millenium Biltmore en 1927, al crearse la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS). El Indio Fernández era una de las figuras destacadas en la época dorada del cine mexicano, junto a María Félix, Pedro Armendáriz, Silvia Pinal, Cantinflas y su gran amiga y promotora, Dolores del Río.
Dolores del Río, una belleza sin igual y novia de Gibbons, jugó un papel decisivo en que El Indio adquiriera inmortalidad a través del Oscar. Convenció a Gibbons de que el actor mexicano sería el modelo perfecto para posar para el escultor George Stanley. Y así sucedió. La estatuilla dorada, que representa a un caballero desnudo sosteniendo una espada y apoyado sobre un rollo de película, es una imagen del propio Indio Fernández.
Tras dirigir a Dolores del Río en la película galardonada en Cannes, "María Candelaria" (1944), El Indio Fernández decidió mudarse a Hollywood, motivado por su pasado revolucionario contra el Gobierno de Álvaro Obregón. Durante su estancia en la cuna del cine, tuvo romances con Greta Garbo, con quien compartió elenco en "Torrent" (1926), y fue amigo íntimo de Rodolfo Valentino. Sin embargo, su gran amor no correspondido fue Olivia de Havilland, a quien dedicó el nombre de la calle donde se ubicaba su mansión, bautizándola como "Dulce Olivia".
A pesar de su fama y éxitos, El Indio Fernández también vivió en medio de escándalos. Con un ego sin medida, solía proclamar que "solo existe un México, el que yo inventé". Su comportamiento errático y violento frecuentemente lo llevaba a las páginas de noticias de sucesos. Además, tenía una afición desmedida por el tequila que a veces lo llevaba a disparar a los invitados de sus fiestas.
La vida de El Indio Fernández estuvo llena de relaciones con figuras poderosas y famosas. Entre sus amigos más cercanos estaban el dictador cubano Fulgencio Batista y Fidel Castro. Su mansión en Coyoacán, Ciudad de México, llamada Casa Fortaleza, fue el escenario de innumerables fiestas con invitados como Marilyn Monroe, María Callas, John Huston y Elizabeth Taylor.
Emilio Fernández tuvo cuatro hijos de sus múltiples relaciones, entre ellos la fallecida escritora Adela Fernández y Fernández. Su madre fue Columba Domínguez, actriz y pintora de la época dorada del cine mexicano. El Indio Fernández murió de un infarto en 1986 a los 82 años, pero su legado como una de las figuras más emblemáticas del cine mexicano perdura hasta nuestros días.




